Mostrando entradas con la etiqueta Frullania tamarisci. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frullania tamarisci. Mostrar todas las entradas

Frullania tamarisci

Familia: Frullaniaceae
Hepatica Frullania tamarisci de la familia Frullaniaceae creciendo sobre arbol

  • Tallos subpinnados de color rojizo, cuando está bien desarrollada el tallo se dispone más o menos paralelo al suelo. Las hojas son redondeadas con un ápice punteado, hay una banda de células especializadas opacas (ocelos) que se pueden observar con una lupa 20x.
  • Es habitual en los bosques atlánticos creciendo sobre corteza de planocaducifolias como castaños y robles, aunque raramente, se la puede encontrar en taludes.
  • Sólo hay otra especie de Frullania de tamaño similar, Frullania teneriffae que crece adpresa al sustrato, no tiene ocelos y tampoco tiene las tonalidades tan rojizas de F. tamarisci, el resto de especies peninsulares son muy pequeñas y adheridas fuertemente al sustrato, como es el caso de F. dilatata.
  • Frullania dilatata

    Familia: Frullaniaceae
    foto de la hepatica Frullania dilatata de la familia Frullaniaceae sobre un aliso

  • Hepática foliosa que forma grandes parches fuertemente adheridos al sustrato, generalmente rojiza pero también puede ser de color verde oscuro a casi negro. Hojas conduplicadas, lóbulo dorsal cóncavo, rígido, ventral en forma de saco, tubular, los anfigastros bilobulados. Perianto trígono, tuberculado, con una costilla ventral.
  • Crece abundantemente en las cortezas de las planocaducifolias, en especial por el norte, ocasionalmente puede aparecer como saxícola sobre rocas ácidas.
  • Se puede confundir con tres especies raras de Frullania también pequeñas y de similar apariencia, F. oakesiana tiene el lóbulo ventral solo un poco más pequeño que el dorsal (menos de la mitad en F. dilatata), tiene un perianto prismático sin tuberculos y crece en sitios húmedos, F. cesantiana y F. azorica tienen periantos aplanados y escasamente tuberculados, F. azorica es rara y solo crece en Serra da Estrala (Portugal). F. fragilifolia y F. microphylla crecen en rocas pero también son de pequeño tamaño, tienen ocelos y F. microphylla es muy pequeña y con las dos filas de hojas muy marcadas. F. teneriffae y F. tamarisci son plantas grandes de hasta 8 cm. No se debe confundir con especies de Radula o alguna Lejeuneacea como Markensia mackaii, muy diferentes en apariencia y con lóbulos dorsales menos rígidos y aplanados.
  • Porella pinnata

    Familia: Porellaceae
    foto de la hepatica Porella pinnata de la familia Porellaceae

  • Tallos péndulos de hasta 6 cm de un verde oscuro en hacía la zona apical a negros en las partes viejas, blanquecinos en ocasiones debido a sustancias que se han depositado, ramificados irregularmente y espaciadamente de apariencia grácil, brillo mate en seco, hojas conduplicadas, de grandes lóbulos dorsales (2-3mm), rectangular con el ápice redondeado, los ventrales y los anfigastros son de pequeño tamaño (igual de anchos que el caulidio), hacia las partes viejas suelen estar rotos y en seco están arrugados.
  • Crece en rocas, raíces o bases de árboles que se encuentran en la zona de inundación de ríos generalmente de más de 3 m de ancho que transportan partículas en suspensión.
  • La particular ecología de la especie la hace difícilmente confundible. Las otras especies de Porella no crecen en la zona de inundación y no tiene la apariencia grácil con grandes lóbulos dorsales de P. pinnata, además tienen lóbulos ventrales más grandes y anfigastros bilobulados y de gran tamaño (más anchos que el tallo), P. cordeana puede ser la especie más similar. Frullania tamarisci puede parecer similar a un no iniciado pero tiene un color rojizo, de menor tamaño, con lóbulos algo cóncavos, lóbulos ventrales en forma de saco y es una especie corticícola. P. pinnata es una especie rara catalogada como vulnerable en el Atlas de los Briófitos Amenazados de España, ha sido poco recolectada en España, más frecuente en Portugal, se ve amenazada por los cambios en el régimen hídrico de los ríos (ausencia de crecidas o sedimentos, cambios producidos por embalses) y por la contaminación de los cauces.